Pisos turísticos
La pregunta número uno de cualquier huésped al llegar. Una placa junto a la puerta y te ahorras el mensaje de bienvenida con la contraseña mal escrita.
Tus huéspedes escanean y se conectan, sin dictar la contraseña ni teclear nada. Descarga la placa en 3MF a dos colores, lista para tu impresora. Gratis y sin registro.
Esta herramienta necesita JavaScript activado para generar los códigos. El resto de la página funciona igual.
La carta, tu página de reseñas de Google, tu Instagram, tu web… lo que quieras.
Toca un emoji o sube tu logo. En el objeto impreso saldrá en relieve, en el color del código.
Inclinado, se imprime sin soportes. Ideal para cartas y «déjanos una reseña».
Estos dos colores van guardados dentro del archivo 3MF: al abrirlo en el programa de tu impresora, cada parte ya sale con su color.
100 % privado — todo se genera dentro de tu navegador. Ni tu enlace ni tu logo se suben a ningún servidor.
Esto casi ningún generador de QR lo menciona, y es lo más importante de toda esta página.
Un código QR de WiFi no cifra nada. Lo que guarda dentro es un texto plano con este formato:
WIFI:T:WPA;S:WiFi_Invitados;P:bienvenido2026;;
Ahí está tu contraseña, en letras, a la vista de cualquiera. La cámara del móvil te la esconde detrás del botón «Conectarse a la red», y por eso la mayoría de la gente nunca se entera. Pero cualquier aplicación lectora de códigos QR muestra ese texto completo, contraseña incluida. Basta con que alguien apunte con la app equivocada.
La solución no es dejar de usar el QR: es usar la red de invitados, no la principal. Prácticamente todos los routers de los últimos diez años tienen esa función, y separarlas te da dos ventajas de golpe: si alguien difunde la contraseña, no pierdes tu red buena; y quien se conecte a la de invitados no puede ver tu computadora, tu impresora ni tus cámaras.
Se activa entrando al panel del router —normalmente escribiendo 192.168.1.1 o 192.168.0.1 en el navegador— y buscando una sección llamada «Red de invitados», «Guest Network» o «Wi-Fi de invitados». Le pones un nombre y una contraseña propia, y esa es la que va en la placa.
Y una recomendación práctica: elige una contraseña de invitados que no vayas a cambiar. El código lleva la contraseña grabada dentro; si la cambias, la placa impresa deja de servir y toca imprimir otra.
Si tu red está oculta —no aparece en la lista de redes disponibles— el código necesita una marca extra, H:true, que le dice al teléfono que la busque aunque no se anuncie. Sin esa marca el móvil escanea, intenta conectarse, no encuentra nada y el código parece roto.
Por eso esta herramienta tiene la casilla «La red está oculta» dentro del modo WiFi. Márcala y el código se genera correctamente.
El estándar obliga a escapar cinco caracteres dentro del código: la barra invertida, el punto y coma, la coma, los dos puntos y las comillas. Si tu contraseña lleva alguno y el generador no lo escapa, pasa algo desconcertante: el código se genera perfecto, se escanea bien, y la conexión falla sin explicación.
Esta herramienta lo hace automáticamente, así que puedes usar la contraseña que tengas sin preocuparte.
El código de una red contiene el nombre, la contraseña y el tipo de seguridad. Es bastante más información que un enlace corto, así que el código tiene más cuadraditos y cada uno sale más pequeño dentro del mismo tamaño de placa.
Con 60 mm de código suele bastar. Si el nombre de la red y la contraseña son largos, sube a 70 u 80 mm. La herramienta calcula los milímetros por cuadradito mientras diseñas y te avisa en rojo si bajas de 1,5 mm, que es el límite por debajo del cual la impresora redondea las esquinas y el código deja de leerse.
La cámara nativa reconoce estos códigos en iPhone desde iOS 11 y en Android desde la versión 10. En la práctica, cualquier teléfono en uso hoy. En modelos más antiguos hace falta una aplicación lectora de QR, que igualmente detecta el código y ofrece conectarse.
A la altura de los ojos y cerca de donde la gente se sienta o entra: junto a la puerta en un piso turístico, en la pared detrás de la barra en una cafetería, o sobre la mesa de noche en una habitación. Evita colocarla frente a una ventana con sol directo o bajo un foco muy potente — el brillo sobre el plástico dificulta el escaneo. Y si la pones en exterior, imprímela en PETG o ASA: el PLA se deforma con el calor y amarillea con el sol.
La pregunta número uno de cualquier huésped al llegar. Una placa junto a la puerta y te ahorras el mensaje de bienvenida con la contraseña mal escrita.
Deja de dictar la contraseña veinte veces al día. En la pared detrás de la barra o en cada mesa.
Una en cada habitación. Aguanta la limpieza, la humedad y los años, cosa que el papel plastificado no hace.
Para las visitas y los clientes, con la red de invitados separada de la red interna de la empresa.
Mejora la espera sin que nadie tenga que preguntar en recepción.
Para las visitas. Se acabó buscar el papelito con la contraseña detrás del router.
Sí. Un QR de WiFi guarda la contraseña en texto legible dentro del propio código. La cámara del móvil la oculta detrás del botón de conectar, pero cualquier aplicación lectora de códigos QR muestra el texto completo, contraseña incluida.
Por eso, en un sitio con público, conviene usar la red de invitados y no la principal. Así, aunque alguien copie la contraseña, no accede a tu red buena ni a los dispositivos que tienes en ella.
La cámara nativa lo reconoce en iPhone desde iOS 11 y en Android desde la versión 10 — es decir, prácticamente cualquier teléfono en uso hoy. En modelos más antiguos hace falta una aplicación lectora de QR, que igualmente detecta el código y ofrece conectarse.
Sí. Marca la casilla «La red está oculta» dentro del modo WiFi y el código incluirá la marca H:true, que indica al teléfono que debe buscar una red que no se anuncia. Sin esa marca el móvil no la encuentra y el código parece no funcionar.
No hay problema. El estándar exige escapar la barra invertida, el punto y coma, la coma, los dos puntos y las comillas, y esta herramienta lo hace automáticamente. Es un fallo habitual en otros generadores: si tu contraseña lleva un punto y coma y el generador no lo escapa, el código se genera y se escanea, pero la conexión falla.
Un QR de WiFi contiene más información que un enlace corto, así que tiene más cuadraditos y necesita más tamaño. Con 60 mm de código suele bastar; si el nombre de la red y la contraseña son largos, sube a 70 u 80 mm. La herramienta calcula los milímetros por cuadradito y avisa en rojo si bajas de 1,5 mm.
No: el código lleva la contraseña grabada dentro. Si la cambias, la placa deja de servir y hay que imprimir otra. Por eso conviene poner una contraseña de invitados estable, que no necesites rotar cada mes.
Sí, pero no en PLA. El PLA se deforma por encima de unos 50 °C y amarillea con el sol. Para exterior usa PETG o ASA, que aguantan bien la intemperie. Y evita colocarla donde le dé el sol directo: el brillo sobre el plástico dificulta el escaneo.
Con las medidas de la pieza, qué anilla comprar y cuántos caben en tu bandeja.
Inclinado y sin soportes, para cartas de restaurante y para pedir reseñas en Google.
Los tres formatos y la interfaz en diez idiomas.